Perdiendo el tiempo con la fotografía (parte I)

Es difícil que me pueda estar quieto y no esté pensando en qué nuevas cosas hacer o aprender. Y desde hace algún tiempo tengo el gusanillo de la fotografía y ahora me he puesto manos a la obra, de forma autodidacta que suele ser el método más barato y que te permite dedicar tu tiempo cómo y cuando quieres.

Mis primeros pasos en la fotografía un poco más profesional los comencé hace algunos años cuando me compré una Olympus C-5050, una cámara digital que te permitía realizar una mayor cantidad de ajustes manuales a diferencia de las compactas. Con esta cámara estuve muy contento hasta que hace más o menos un año me comenzó a fallar y me dijeron que era mucho mejor comprarse una nueva que arreglarla (que suele ser la norma general con las cosas electrónicas).

En ese momento, y tras pensarlo muchas veces, me decidí por dar un paso más y comprarme una Reflex digital, aprovechando que estaban a un precio bastante asequible. Para este “pasito” me decidí por la Canon EOS 400D. Aunque parezca mentira una de las cosas más importantes a la hora de decantarte por una reflex es decidirte por una marca en concreto pues la inversión no está en la cámara sino en todos los accesorios que poco a poco vas comprando, y por supuesto, entre los accesorios los más importantes y más caros están los objetivos. Antes de nada decir que los objetivos que te compres es probable que no te sirvan si en el futuro te decides por una cámara de marca diferente, por eso es tan importante la marca En fin, que estuve dudando entre Olympus, Nikon y Canon, y al final me decanté por Canon.

Una vez ya tienes clara la marca y tienes claro el modelo, EOS 400D, el siguiente paso es decidirte por un primer objetivo. La chica de la tienda lo tenía bastante claro y me convenció. Si estás empezando lo mejor es comenzar con un objetivo asequible pues conforme vayas aprendiendo vas a tener más claro qué objetivos quieres comprarte. Así que me pillé el pack, que salía bastante económico, que venía con un objetivo 18-55mm EF-S, más conocido entre los canonistas como “el pisapapeles”. Y salí todo contento de la tienda con mi nueva cámara y mi primer objetivo.

Y una vez tienes cámara nueva sueles cometer un primer fallo garrafal, que por desgracia a mi ya me ha ocurrido un par de veces, ¿quién dijo que el hombre no cae dos veces en la misma piedra? Pues bien, para mi primer viaje a Egipto me compré días antes la Olympus, y ahora tras comprarme la Canon me fui nuevamente a Egipto. Y vosotros diréis, ¿cual es el problema? Pues que te vas de viaje a un lugar donde quieres realizar muchas fotos con una cámara nueva que apenas sabes controlarla, con lo cual, muchas fotos no te salen bien o como tú quisieras y cuando regresas y las ves en el ordenador te preguntas por qué demonios no te la habrás comprado un poco antes y has aprendido a utilizar antes de irte de vacaciones. Así que, recomendación, si queréis cámara nueva hay que comprarla mucho antes de tus siguientes vacaciones y hay que utilizarla mucho para poderle sacar todo el partido.

Tras la primera adquisición entonces te das cuenta de algunas cosas que necesitas y que poco a poco comienzas a comprarte. Por ejemplo, un objetivo 18-55 está bien para lo que son distancias cortas y paisajes, pero te das cuenta de que te falta un zoom algo más potente, así que me compré un Canon 75-300mm. Los hay con estabilizador y sin estabilizador, el primero es muy recomendable pero el precio es bastante superior así que va a depender de vuestra economía.

Otro accesorio indispensable es el trípode, aunque también he de deciros que es un coñazo ir cargando con él en los viajes, además de que se pierde bastante tiempo montando el tinglado para hacer una foto. Al final terminas dejando el trípode muchas veces en el hotel o directamente en tu casita, pero cuando os pongáis en serio con la fotografía acabaréis necesitándolo. Os recomiendo que sea uno resistente y que consiga bastante altura. Los hay muy endebles y que funcionan bien con las compactas (que son pequeñitas) pero para este tipo de cámaras con más peso se os van a quedar cortos. Además, siempre lo podréis reutilizar para la cámara de vídeo. Si vas mal de dinero siempre tienes la posibilidad de hacerte uno casero con palos y cuerdas, como la imagen de la derecha, pero… es poco recomendable y pondría en peligro tu cámara 🙂

Y hasta aquí mi primer post de fotografía, ya os iré contando mis peripecias y lo que vaya aprendiendo.

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